domingo, 9 de marzo de 2008

ABSORCIÓN Y ELIMINACIÓN DEL ALCOHOL

Los órganos que intervienen más activamente en la absorción del alcohol para llevarlo a la sangre, son el estomago y el intestino delgado.

La mucosa gástrica absorbe precozmente el 15 al 20% del licor ingerido y empieza a elevar los niveles de alcohol en la sangre y el cerebro. Se producen entonces, los primeros síntomas de embriaguez.

La presencia de alimentos en el estómago (grasas y carbohidratos) disminuye la velocidad de absorción del alcohol y por lo tanto, la sintomatología de la embriaguez también se demora en aparecer. Sin embargo, hay que resaltar que una vez que el alcohol haya llegado a la sangre, ningún alimento es capaz de disminuir o eliminar este porcentaje. El resto de alcohol ingerido (80%), se absorbe dentro del intestino. La mezcla de diversas bebidas puede incrementar la velocidad de absorción.

El alcohol tiene una especial afinidad con el tejido nervioso, por consiguiente, los efectos principales de la intoxicación son de tipo neurológico y psicológico.

Una vez que el alcohol ha sido absorbido y distribuido por el organismo, se inicia su eliminación mediante los procesos de excreción y de metabolismo. La cantidad de alcohol que se elimina por la excreción (la orina, las lágrimas, el sudor y especialmente por el aire respirado) es muy pequeña, tan solo el 2%.

Hacer ejercicio para aumentar la transpiración y la ventilación pulmonar, ingerir café u otras drogas, no logra eliminar más rápidamente el alcohol del organismo.

El tiempo de eliminación del alcohol en el organismo aumenta proporcionalmente a la cantidad de bebida ingerida.

Un trago de whisky (30 c.c.), una botella de cerveza (300 c.c.), o una copa de vino de mesa (250 c.c.), contienen una unidad alcohólica, es decir, un individuo que ingiera una cantidad alcohólica, necesitará entre 2 y 3 horas para eliminar totalmente esa dosis del organismo.

Una unidad alcohólica equivale aproximadamente a 25 mg de etanol/100 ml de sangre y no alcanza a afectar neurológicamente al adulto sano. Con 2 unidades alcohólicas aparecen las manifestaciones iníciales o signos precoces de embriaguez que empiezan a ser detectables y alteran la capacidad de conducir.